Nuestra Señora de Montserrat

En 1601 la antigua hermandad de gloria de Nuestra Señora de Monserrate, sita entonces en la iglesia de San Ildefonso, aprueba sus primeras Reglas penitenciales, añadiendo al título de la Virgen el de Conversión de el Buen Ladrón, y señalando que ha de salir de disciplina el Viernes Santo, y que “en la procesión an de levar un paso de el dicho escudo (un monte calvario i dos angeles ensima con una sierra i en él le buen ladrón) i una imagen de Nuestra Señora i un Christo crucificado”.

Durante la primera década del siglo XVII se encargaría la Imagen de Nuestra Señora, que es mencionada casi un siglo después en el “INVENTARIO de los bienes que la Cofradía del Stmo. Cristo de la Combersión del buen ladrón y María Ssma. de Monserrate” realizado y firmado el 12 de abril de 1701.

En el mismo se habla de “una Ymagen de Nuestra Señora de la Soledad con su retablo nuebo y dorado”.[1] Hay que reseñar que hasta el siglo XIX las Imágenes Dolorosas no se solían advocar con las advocaciones gloriosas de la Hermandad, sino genéricamente como Dolorosa, de la Soledad, de Lágrimas…

A partir de esa información, habrá que esperar hasta la publicación en 1852 por parte de Félix González de León de su Historia de las cofradías, cuando exponga que “el Señor y la Virgen son obras admirables del tantas veces nombrado Montañés, de lo mejor que hizo”.[2]

Posteriormente Bermejo, en sus Glorias Religiosas, diría que “la Imágen de la Soberana Reina es escultura preciosa del referido Juan Martínez Montañés”.[3]

No será hasta 1919, con la publicación por parte de Adolfo Rodríguez Jurado de su afamado artículo SUUM CUIQUE TRIBUERE en la revista La Pasión, cuando se aporten nuevos datos sobre la hechura de la imagen de la Virgen de Montserrat. Al final de dicho artículo, donde da a conocer el contrato que firmó Juan de Mesa con la Hermandad para la hechura de la Imagen del Stmo. Cristo de la Conversión en 1619, dice lo siguiente:

“Otra obra escultórica hizo Juan de Mesa para esta cofradía, según resulta de un pleito que sostuvo la Hermandad sobre la propiedad de la Imagen de Ntra. Sra. de Montserrat, con Catalina Román, madre del mulato Fernando Manuel, clérigo que oficiaba de mayordomo cuando se hizo la dicha Imagen, con fondos de la Hermandad, según sostenían los cofrades, o con dinero de la madre del mayordomo, según afirmaba éste, siendo lo cierto que de las pruebas del referido pleito practicadas, resulta que en el año 1608 se encargó la hechura de esta Imagen al escultor Guerrero, domiciliado en la Ballestilla, y la pintura al célebre Gaspar de Raxis; que el Guerrero marchó a Indias sin acabar la escultura a satisfacción de la Hermandad y ésta llevó dicha Imagen al taller de Juan Martínez Montañés, para que enmendara la obra de Guerrero, como así lo verificó, si bien consta que las manos de la efigie fueron ejecutadas por Juan de Mesa, que once años más tarde, separado ya de su maestro y establecido en la collación de San Martín, hizo la hermosísima escultura del Cristo de la Conversión del Buen ladrón, que figura en primera línea, en el gran Museo de arte antiguo que guarda nuestra querida Sevilla”.[4]

A partir de esta publicación, se generaliza y se populariza la afirmación de que la Imagen de la Virgen de Montserrat se talló en 1608 en el taller de Martínez Montañés, aclarando que las manos las realizó Juan de Mesa.

 Posteriormente, en 1628 el mismo Rodríguez Jurado mencionaría a Gaspar de la Cueva como autor de la Imagen de la Virgen, pero desconocemos el origen de esa afirmación, al igual que la del nombre del escultor Guerrero del artículo de 1919.

La historia en realidad es un poco más complicada…

El 24 de febrero de 1619 comenzó el pleito por la propiedad de la Imagen, ya que Catalina Román demandó a la Hermandad aduciendo que ella había sido quien había costeado la hechura de la Imagen de Lágrimas de la Cofradía y que la había realizado su hijo Fernando Manuel, clérigo y mayordomo de la misma en ese momento, “había quince años poco más o menos” es decir, sobre 1604.

Entre las distintas declaraciones de los testigos hay una que detalla que 1606 fue el primer año en que salió la Cofradía desde San Ildefonso, y que con limosnas de los hermanos se hizo la Imagen de la Virgen por un escultor que vivía en la calle de la Ballestilla (actual Buiza y Mensaque), y que al no ser de satisfacción de los hermanos se llevó al taller de Juan Martínez Montañés en la calle de la Muela (actual O´Donell), donde un nuevo oficial suyo la perfeccionó, llevándola posteriormente para encarnarla al pintor Pagés, identificado como Gaspar de Raxis, en la calle Colcheros (actual Tetuán).[5]

En 1954 Francisco Caballero escribió otro artículo también en la revista La Pasión donde, en base a este pleito, sostenía que fue Juan de Mesa el oficial que perfeccionó la Imagen en su totalidad, y no sólo las manos: “debió ser por tanto Juan de Mesa no un iniciado, sino un verdadero oficial (…) las características que presenta dicha escultura (…) son circunstancias todas favorables para reconocer a Juan de Mesa como autor principal de la Stma. Virgen de Montserrat”.[6]

Hay que tener en cuenta la dificultad de las atribuciones de las imágenes de candelero, a lo que hay que añadir las sucesivas intervenciones y restauraciones practicadas en las mismas durante los siglos siguientes.

José Luis Romero Torres, por ejemplo, no comparte la atribución de la Imagen a Juan de Mesa, tanto por razones temporales como estilísticas.[7]

Otros autores, como David Triguero Berjano, sin embargo sí defienden la autoría de Juan de Mesa, poniéndola en relación con otras imágenes de la Virgen sí documentadas.[8]

Hay que dejar constancia también de la vinculación de Juan de Mesa con la Hermandad de Montserrat, aparte de la ya conocida afirmación en la escritura de la hechura del Cristo de la Conversión, “…porque lo hago y otorgo así por particular devoción y afición que tengo a la dicha cofradía”.

Hay que dejar constancia también de la vinculación de Juan de Mesa con la Hermandad de Montserrat, aparte de la ya conocida afirmación en la escritura de la hechura del Cristo de la Conversión, en que «por deuosión y afiçión que tengo a la dicha Cofradía», renunciaba al derecho que lo protegía de la lesión y el engaño.

Juan de Mesa y Velasco (Córdoba, 26 de junio de 1583-Sevilla, 26 de noviembre de 1627) entró como aprendiz en el taller de Montañés en 1606, permaneciendo en el mismo hasta 1610. Y según consta en el Libro Registro de Hermanos de Montserrat de los años 1606 a 1698, Juan de Mesa ingresó como hermano de la misma el día 8 de abril de 1608.[9]

Realizada en madera de cedro, la Imagen de la Virgen ha tenido dos destacadas intervenciones y restauraciones:

  • Tanto la colocación de ojos de cristal como la restauración y encarnación por parte de Manuel Gutiérrez Reyes Cano, tras el incendio del paso de palio en 1899, modificaron en algo su expresión original. (incluir la foto en blanco y negro de la Virgen que no sé si sigue en la escalera).
  • Casi un siglo después, en 1990-91, fue restaurada por D. José Rivero Carrera.

Tanto la posición erguida y la marcada visión frontal de la Imagen como la expresión de su rostro nos remiten a la Fortaleza de la roca, manifestada en el Salmo 87 [86], de la Liturgia de su festividad del 27 de abril:

“Él la ha cimentado sobre el Monte Santo”

Y a la proclamación del Magnificat cuando, tras la Anunciación, María se levantó y fue aprisa a la montaña para visitar y ayudar a su prima Isabel:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.
Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón.
Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo,
acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. (Lc 1, 46-55)

Notas

[1] INVENTARIO de los bienes que la Cofradía del Stmo. Cristo de la Combersión del buen ladrón y María Ssma. de Monserrate. 12 de abril de 1701.

[2] González de León, Félix. Historia crítica y descriptiva de las cofradías de penitencia, sangre de luz, fundadas en la ciudad de Sevilla. Sevilla, 1852.

[3] Bermejo y Carballo, José. Glorias Religiosas de Sevilla: Noticia Histórico-Artística de todas las Cofradías de Penitencia, Sangre y Luz fundadas en la Ciudad de Sevilla. Sevilla, 1882.
[4] Rodríguez Jurado, Adolfo. SUUM CUIQUE TRIBUERE. Revista La Pasión. Sevilla, 1919.
[5] Rodríguez Babío, Amparo. “Desmontando” a Rodríguez Jurado: consideraciones sobre la autoría de la Virgen de Montserrat. Boletín Extraordinario MONTSERRAT Cuatro siglos de devoción en Sevilla. Sevilla, 2008.

[6] Caballero, Francisco. Un documento interesante sobre la Virgen de Montserrat. Revista La Pasión. Sevilla, 1954.

[7] Romero Torres, José Luis. La Virgen Dolorosa con el título de Nuestra Señora de Montserrat. Boletín Extraordinario MONTSERRAT Cuatro siglos de devoción en Sevilla. Sevilla, 2008.

[8] Triguero Berjano, David. La Santísima Virgen de Montserrat una imagen vestidera de candelero de Juan de Mesa. Boletín de las Cofradías Nº 21, Sevilla, marzo de 2019.

[9] Gómez del Moral Gómez del Moral, Ramón. Juan de Mesa y Velasco, ¿quién fue?Exposición 400 aniversario de la hechura del Cristo de la Conversión del Buen Ladrón. Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, enero 2019.

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